AMPARO SELLÉS
LIBERTAD O LIBERTINAJE, ¡DECIDE!
Amparo Sellés es columnista de El Periódico de Aquí
AMPARO SELLÉS - 11/05/2021
Amparo Sellés
Amparo Sellés

"La diferencia entre genialidad y estupidez es que la genialidad tiene límites" (Alejandro Dumas) o como dijo Albert Einstein, "solo dos cosas son infinitas, el universo y la estupidez humana, y no estoy seguro de la primera".

Yo apostillaría que la idiotez, como el virus, no tienen fronteras. Sólo los tontos se empeñan en cruzarlas.

Y es que en esta crisis los idiotas salen por doquier: ciudadanos de a pie irresponsables que se saltan las normas establecidas del confinamiento (o no tan de a pie si son políticos que tuvieron o tienen alguna resposabilidad pública y se les exige el ejemplo).

Indeseables creando bulos para desacreditar a unos y a otros.

Las actitudes irracionales de políticos (de todo espectro y color), que desvirtúan las cifras e ignoran el dolor de los ciudadanos que les estamos pagando sangrándonos ellos con impuestos, y, que solo se dedican al "tú más".

Sabiondos a toro pasado que conocían, conocen y con rotundidad todo lo relacionado con el maldito COVID y llenan minutos de televisión y páginas en los periódicos con estupideces varias.

La sinrazón de una Banca privada que fue rescatada "obligatoriamente" con el esfuerzo de todos y que ahora nos castigan con despiadadas comisiones e intereses.

Responsables públicos y privados de residencias de la 3ª edad que han demostrado su gran ineptitud e incompetencia a la hora de gestionar estos centros lo cual ha causado cientos de fallecimientos, aquí en la Comunidad Valenciana podemos dar buen ejemplo de esa nefasta gestión.

Pero no todo va a ser malo, también hay mucha gente responsable trabajando para que toda esta pesadilla acabe cuanto antes, pero lo triste es que no son noticia, no llenan minutos de televisión ni gastan tinta de impresión, son ninguneados porque solo los estúpidos desgraciadamente venden.

Pero esto no es nuevo, si nos remontamos siglos atrás y recordamos la epidemia de Atenas del 430 a.C., Tucidides nos relató en el Libro II de Historia del Peloponeso que el relajamiento moral era notable, (igual que ahora).

"La peste introdujo en Atenas otro tipo de inmoralidades aún más graves; las personas se entregaban al placer con un descaro nunca visto", afirmó.

(Espero que esto no lo estén leyendo los estúpidos)

En los dos casos está una pandemia, en ambas el hombre huye de la enfermedad, ya sea por desenfreno como estamos viendo con las celebraciones permitidas por el Ministerio de Justicia y bajo el beneplácito del Gobierno, donde miles de descerebrados sin medidas de seguridad alguna están afanándose por llenar nuevamente los hospitales de nuestro país. En Madrid, Cataluña, Sevilla y muchas más capitales y pueblos de España hemos contemplado atónitos la sinrazón del ser humano, como por otras actitudes nocivas para la salud de todos.

Tenemos que ponernos las pilas sobre todo aquellos políticos que con el famoso " y tú más" culpan al contrario políticamente hablando de arrebatar la libertad cuando este toma medidas para impedir que de una manera u otra los animales de dos patas desaparezcamos de la faz de la tierra.

Hace 40 años me enseñaron que tu libertad termina donde empieza la mía, que el libertinaje es otra cosa bien diferente y hoy lo estamos comprobando.

La libertad es el derecho de todo ser humano a conducir su vida eligiendo sus propias acciones. La libertad implica autonomía de pensamiento, palabra y obra.

Libertinaje es actuar con desenfado, haciendo uso del derecho a la libertad pero sin asumir las consecuencias de los actos realizados.

Muchos de los que hoy nos gobiernan haciendo uso de su libertad no asistieron a clase de ética el día que se explicó esa diferencia, y prefirieron quedarse en casa tocándose las narices, o fumándose un canuto en el patio del instituto.

Y así nos va.